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3.9 Análisis multiamenaza

Pérdida, personas y servicios en un solo marco: tres cadenas de detonantes, curvas de excedencia y bandas de incertidumbre

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Los flujos 3.1 a 3.7 evalúan cada amenaza por separado. Esta página las reúne con el flujo de seis etapas de la sección 1.1 (Figure 1), adaptado de Chen et al. Chen et al., 2016. Responde tres preguntas que ninguna amenaza responde sola: cuánto se pierde al año en conjunto, a cuántas personas alcanza cada tipo de evento y cuántos días se interrumpen los servicios, con un rango de incertidumbre en cada cifra.

1. Tres cadenas de detonantes (etapas 1 y 2)

Una misma causa dispara varias amenazas a la vez. Para decidir qué amenazas se combinan, la agrupación debe apoyarse en los datos y no solo en el criterio: ¿se asocian de verdad las crecientes, las vaciantes y los eventos registrados con la fase del ENSO?

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Lectura. La asociación entre el ENSO y el nivel del río va en la dirección esperada, pero es débil. Con el ONI de diciembre a febrero (el pico del ENSO, que precede a las aguas bajas), los máximos anuales son algo más altos en La Niña (17,3 m en promedio frente a 16,4 m en El Niño) y los mínimos más bajos en El Niño (5,6 m frente a 8,5 m en años neutros). Pero las correlaciones de Spearman (−0,33 y −0,25 con 26 años) no son significativas al 5 %, y con el ONI de agosto a diciembre, que ya refleja el final del evento, el signo del mínimo se invierte. La vaciante récord de 2024 llegó después del pico de El Niño de 2023–2024, no durante él. Por eso la agrupación por detonante es una hipótesis de trabajo: sirve para decidir qué amenazas se combinan, no para suponer que ocurren los mismos años.

2. Escenarios por detonante: el periodo de retorno compartido (etapa 2)

Cada cadena tiene un periodo de retorno propio, que se estima con la serie de su detonante, y todas las amenazas de la cadena se evalúan con ese mismo periodo. La cadena de la creciente usa los mapas de profundidad del JRC; la de la lluvia usa la lluvia máxima diaria de ERA5; la del ENSO usa el nivel mínimo del río.

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3. Elementos en riesgo (etapa 3)

La exposición es la misma de los flujos 3.1 a 3.7: las huellas de edificaciones de Microsoft, con la población de Kontur repartida entre ellas (2.6). El valor de cada edificación es su área por un costo de reposición con tres valores (mínimo, medio y máximo).

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4. Cadena de la creciente: inundación y erosión de orillas (etapas 4 y 5)

La creciente inunda las zonas bajas y, al bajar las aguas, socava los barrancos de la orilla. Una edificación puede sufrir las dos en el mismo ciclo, y por eso su pérdida es la mayor de las dos y no su suma (1.1).

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Lectura. La erosión no suma pérdida económica en esta cadena: las 83 edificaciones de la franja de orilla ya tienen un daño por inundación mayor que la fracción de pérdida que se supone para la erosión (5 % a 40 %), así que el máximo coincide con la inundación sola y la suma apenas la sobrestima (0,4 % en la banda mínima). En personas la regla sí importa: sumar las dos amenazas cuenta unas 400 personas dos veces (4 266 frente a 3 850 con la creciente de 10 años, 11 % más). La pérdida por creciente va de unos 215 000 millones de COP (T = 10 años) a 484 000 millones (T = 500) en la banda media, con un rango de 113 000 a 305 000 millones a T = 10; la pérdida anual esperada de la cadena es de unos 37 600 millones de COP por año, entre 19 900 y 52 800. Estas cifras son un techo: el contraste de la sección 5 muestra que el mapa del JRC pone agua en muchas más edificaciones que las que reportan las emergencias.

5. Cadena de la lluvia intensa: encharcamiento y vendavales (etapas 4 y 5)

Un aguacero encharca las depresiones del terreno y, cuando trae viento, levanta cubiertas. El encharcamiento se mapea con las depresiones del modelo de elevación; los vendavales no se pueden mapear (el catastro no registra el material de las cubiertas), así que se estiman con los daños registrados. Los dos dañan componentes distintos de la vivienda (el piso y los enseres frente a la cubierta), por eso se suman.

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Contraste con los eventos registrados

La tercera fuente de vulnerabilidad de Chen et al. es el daño observado. La UNGRD registra pocas emergencias por inundación en Leticia, pero permiten contrastar el orden de magnitud de lo modelado.

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Lectura. La banda del encharcamiento es la más ancha del cuaderno: la pérdida anual esperada va de 94 a 76 000 millones de COP por año, tres órdenes de magnitud, porque tres supuestos (el umbral de profundidad, el llenado de las depresiones y la curva de daño) se combinan en el mismo sentido en cada extremo. El llenado de las depresiones se calibró para que una lluvia de 2 años afecte unas 236 edificaciones, comparable a las 159 viviendas por emergencia de inundación de la UNGRD (máximo 300). Es una calibración, no una validación: hay solo cuatro emergencias. El contraste muestra además que el mapa del JRC para la creciente de 10 años pone agua en 1 240 edificaciones, ocho veces la mediana registrada: la pérdida de la cadena de la creciente debe leerse como un techo y no como una estimación central. Los vendavales pesan poco en el registro disponible, que comienza en 2019 con la UNGRD.

6. Cadena del ENSO: sequía y estiaje, interrupción de servicios (etapas 4 y 5)

La sequía no destruye edificaciones: interrumpe sistemas (3.2). Su impacto se mide en días de servicio perdido y en personas que dependen de ese servicio. El calor, el fuego y el dengue de la misma cadena son amenazas de otra naturaleza y se leen en sus propias páginas; aquí se cuenta la interrupción del transporte fluvial y del puerto, que es la que afecta a toda la ciudad.

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Lectura. El estiaje es un riesgo de otra naturaleza: no destruye edificaciones, interrumpe servicios para toda la ciudad. En un año promedio el río baja de 6 m unos 30 días y de 4 m unos 6; en 2024 fueron 86 y 52. Con la distribución GEV, 4 m corresponde a un periodo de retorno cercano a 10 años (4,20 m, con un intervalo de confianza de 3,4 a 5,2 m), y el mínimo de 2024 (2,24 m) quedó por debajo del nivel de 100 años ajustado (2,75 m), aunque ese ajuste es muy incierto con 26 años de datos. Las 46 507 personas de la cabecera dependen del transporte fluvial, de modo que la curva de personas de esta cadena es plana: todo o nada. Lo que cambia entre escenarios son los días.

7. Síntesis multiamenaza (etapa 6)

La pérdida anual esperada se suma entre cadenas porque sus detonantes son independientes en el tiempo: una creciente y un aguacero extremo del mismo año son posibles, pero no se tratan como el mismo evento. Dentro de cada cadena ya se aplicó el máximo.

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Dónde se concentra la pérdida

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Lectura. En la banda media, la pérdida anual esperada total es de unos 53 500 millones de COP por año (2,8 % del valor expuesto), con un rango de 20 200 a 131 600 millones entre la banda mínima y la máxima: el rango, de 6,5 veces, es parte del resultado. La cadena de la creciente aporta cerca de 70 %, el encharcamiento 28 % y los vendavales 2 %. Como el contraste con las emergencias registradas indica que la cadena de la creciente sobrestima, el total debe leerse como un techo. La pérdida se concentra: el 10 % de las celdas reúne 58 % de la pérdida anual esperada, y 606 edificaciones (1 964 personas) quedan en el alcance de las dos cadenas. Ahí rinden más las medidas que atienden la creciente y la lluvia a la vez, como el drenaje y la elevación de las viviendas más bajas (3.1.e, 3.6.e).

8. Qué cambia en la gestión

El marco de seis etapas ordena las medidas de las páginas e según dónde actúan en la cadena: reducir la amenaza, la exposición o la vulnerabilidad, y hacerlo para varias amenazas a la vez cuando comparten detonante. Las medidas se mantienen en cada flujo (3.1.e, 3.3.e, 3.6.e, 3.2.e) y las prioridades transversales, en la síntesis.

References
  1. Chen, L., van Westen, C. J., Hussin, H., Ciurean, R. L., Turkington, T., Chavarro-Rincon, D., & Shrestha, D. P. (2016). Integrating expert opinion with modelling for quantitative multi-hazard risk assessment in the Eastern Italian Alps. Geomorphology, 273, 150–167. 10.1016/j.geomorph.2016.07.041